Esta parece ser la conclusión a la que llegaron un reputado grupo de investigadores encabezados por el psicólogo Jason Rentfrow de la Universidad de Cambridge, luego de realizar una investigación en la que asegura, dio como resultado una cercana relación entre los gustos musicales de las personas con sus personalidades, valores o pertenencia a clases sociales. Por ejemplo, los fans del rock fueron señalados como rebeldes, y los artistas como emocionalmente inestables.
Soy rebelde porque la música me hizo así
Los resultados arrojaron otras conclusiones bastante predecibles y estereotipadas, tales como que a los amantes de la música clásica se les considera gente simpática e intelectual, poco atractivos y aburridos; mientras que los seguidores del jazz tienen la fama de ser amigables, pero poco responsables. Los fanáticos del rap fueron señalados como agresivos, pero también enérgicos y atléticos. !Vaya conclusión tan obvia!
Las estadísticas, por más absurdas que sean, se han convertido en el dios de nuestra época. El resultado de la combinación de variantes en una media básica da por ser establecida cualquier tipo de sentencia, que para lo único que sirve es para confirmar estereotipos preestablecidos por los estudiosos respaldados por algún nombre de una entidad respetada, en la mayoría de los casos de universidades. Si el estudio está acompañado de nombres como Harvard, Cambridge o Ucla, ya todas nuestras dudas pasan a un segundo nivel.
Lo que casi nunca señalan los artículos publicados por estas investigaciones, que llenan las revistas dedicadas al hogar, es porqué eligen temas tan ridículos, que es obvio, no pueden ser medidos a través de una encuesta.
Adiós psicólogos
Solo queda preguntarnos, ya que está investigación ha sido hecha por psicólogos, si el mundo funciona así, entonces: ¿Para qué están ellos acá?.En la próxima visita al divan ya no necesitaré decir casi nada, les entregaré mi ipod y que decidan como soy y como seré de acá en adelante. Definitivamente estamos predestinados, y así somos, y no hay nada que podamos hacer, salvo quizá regular mejor nuestras orientaciones musicales o intentar cambiar de ipod con mi compañero de trabajo para haber si así me contagia de ciertas habilidades y gustos que debería poseer.
Tal vez pueda usar esto a mi favor, y en la próxima cita pedir primero una relación de los grupos de música que el pretendiente prefiere. Ojalá que no sea rap, ni jazz, no vaya a ser agresivo, y además, irresponsable: Muy mala combinación.
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